Anatomía y Fisiología del Sistema Gastrointestinal de las Aves Rapaces

Puntos clave

  • El pico de las aves rapaces juega un papel en la aprehensión del alimento y en ocasiones la muerte de la presa. En los falcónidos (halcones y caracaras) la comida es rasgada de la carcasa por los bordes afilados o tomios del pico; los búhos a menudo se tragan la presa entera.
  • La lengua tiene una superficie con proyecciones que permiten una mejor manipulación de los alimentos.
  • El esófago es fuerte y distensible.
  • La mayoría de las aves de presa diurnas poseen un buche bien desarrollado.
  • Los búhos carecen de un buche verdadero y en su lugar hay un agrandamiento fusiforme o ensanchamiento del esófago.
  • El estómago tiene una pared delgada y muscular, adaptada más para el almacenamiento que el machacado del alimento. El proventrículo es relativamente grande y altamente distensible. El ventrículo es a menudo más pequeño y en forma de saco.
  • Los ciegos son pequeños, vestigiales o están ausentes en las aves de presa diurnas, pero son grandes y bien desarrollados en los strigiformes.
  • La secuencia de la contracción gastroduodenal en las aves rapaces es mucho más simple que la descrita en las aves granívoras. Las ondas peristálticas se mueven directamente desde el proventrículo, pasando a través del istmo hacia el ventrículo y finalmente al duodeno.
  • Una egagrópila es una masa compacta de material indigerible como la piel, las plumas, los granos, los huesos, los dientes y las garras.
  • La fase final de la digestión gástrica en el ave rapaz implica la formación de egagrópilas dentro del ventrículo y su egestión o regurgitación.

Introducción

Las aves rapaces son parte de un grupo diverso de aves que consiste en el orden Strigiformes o búhos y las aves de presa diurnas como los halcones, los gavilanes y las águilas (Figura 1). El orden Falconiformes, tradicionalmente considerado como un grupo polifilético, recientemente se ha dividido en dos órdenes y sólo la familia Falconidae (halcones y caracaras) hace parte de los Falconiformes. Otras aves rapaces diurnas pertenecen al orden Accipitriformes (Hacket et al 2008, Livezey 2007).

Rapaces

Figura 1. Las aves rapaces son un grupo diverso que incluye los halcones, los gavilanes, las águilas, los milanos, los cóndores, los buitres, los caracaras, el secretario y los búhos. Haga clic en la imagen para ampliar.

Aunque la dieta normal de las aves rapaces silvestres varía considerablemente entre las especies, todas las aves rapaces cazan y se alimentan de otros animales (Klaphake 2006). Las aves que consumen carne y pescado poseen características gastrointestinales únicas que reflejan su estilo de vida depredador (McLelland 1979).

Pico

Las aves rapaces poseen un pico curvo y afilado que juega un papel clave en la aprehensión del alimento. Aunque algunas veces se utiliza para el golpe mortal, el pico también se puede utilizar para dañar el sistema nervioso central con el fin de evitar el escape. Las aves de la familia Falconidae utilizan el “diente tomial o de halcón” a lo largo del pico superior para romper las vértebras (Figura 2) (Murray 2014, Klaphake 2006, Houston y Cooper 1975).

El

Figura 2. El “diente tomial o de halcón” (flecha) es una muesca a lo largo del borde de corte o tomia del pico superior que está presente en la familia Falconidae, que se utiliza para cortar las vértebras de las presas. Foto proporcionada por _pauls vía Flickr Creative Commons. Haga clic en la imagen para ampliar.

La comida es rasgada del cadáver del animal por los bordes de corte afilados o tomios del pico superior de las aves rapaces diurnas (Houston y Cooper 1975). Los búhos a menudo ingieren presas enteras pequeñas, llenando la parte inferior del esófago y el proventrículo antes que la comida pase al ventrículo o molleja (Joseph 2006).

El cráneo de las aves rapaces carece de prokinesis o movimiento de la mandíbula superior en relación con la caja del cráneo. Esta falta de kinesis craneal es debida a la fusión de los huesos frontales y nasales (Clipsham 1997).

Orofaringe

La lengua tiene papilas o distintas proyecciones queratinizadas de epitelio escamoso estratificado, que permiten una mayor manipulación de los alimentos y la rápida ingestión de alimentos (Hunter y Cooper 1975). La lengua es relativamente larga con un vértice agudo que es a menudo duro y áspero y con un surco medio visible (Figura 3) (King y McLelland1984). Al igual que en la mayoría de las especies de aves, la lengua de las aves rapaces no es protrusible y carece de musculatura extrínseca (Klaphake 2006).

La lengua del ave rapaz es relativamente larga, con un ápice afilado y un surco medio visible

Figura 3. La lengua del ave rapaz es relativamente larga, con un ápice afilado y un surco medio visible.
Foto proporcionada por The Raptor Center, cortesía de la Dra. Julia Ponder

Al igual que la lengua, la orofaringe está cubierta por una capa gruesa de epitelio escamoso estratificado (Houston y Cooper 1975). Hileras de papilas orientadas caudalmente corren por el techo y el piso de la cavidad oral para que los alimentos sean dirigidos de forma aboral durante la deglución (Figuras 4 y 5) (Klaphake 2006). La submucosa oral es bastante vascular y contiene glándulas mucosas.

Imagen macroscópica de la orofaringe de un águila calva americana

Figura 4. Imagen macroscópica de la orofaringe de un águila calva americana (Haliaeetus leucocephalus) durante la necropsia. Foto proporcionada por el Dr. Scott Ford. Haga clic en la imagen para ampliar.

Papilas en el techo de la orofaringe orientadas caudalmente en un águila calva americana

Figura 5. Papilas en el techo de la orofaringe orientadas caudalmente en un águila calva americana (Haliaeetus leucocephalus). Foto proporcionada por el Dr. Scott Ford. Haga clic en la imagen para ampliar.

Buche/esófago

Esófago

El esófago es bastante distensible debido a los pliegues longitudinales a lo largo de toda la superficie de la mucosa y una capa de músculo liso relativamente gruesa (Figura 6) (Shiina et al 2005, Houston y Cooper 1975). El esófago de los accipitriformes tiene una mayor capacidad para expandirse en comparación con los strigiformes. El esófago tiene una capa submucosa glandular delgada y una capa mucosa interna de epitelio escamoso estratificado con una capa delgada de queratinización con algunas células descamadas (Houston y Cooper 1975). Las aves carecen de esfínteres esofágicos superior e inferior verdaderos (Wade 2008). El nervio vago y el plexo celíaco inervan el esófago torácico (Wade 2008).

Note the corrugated appearance of the esophagus in this American bald eagle

Figura 6. Observe la apariencia corrugada del esófago en esta águila calva americana (Haliaeetus leucocephalus). Foto proporcionada por el Dr. Scott Ford. Haga clic en la imagen para ampliar.

Buche

La mayoría de las aves de presa diurnas poseen un buche bien desarrollado (Figura 7) (Duke 1997). El buche está particularmente desarrollado en los buitres (Klasing 1998) con la excepción del quebrantahuesos (Gypaetus barbatus), la única especie de buitre que carece de buche (Houston y Copsey 1994). La estructura histológica del buche es la misma que la del esófago (Houston y Cooper 1975). Para pasar los alimentos del buche hacia el estómago, el ave de presa estira la cabeza hacia arriba y a continuación empuja la barbilla hacia abajo, a menudo moviendo la cabeza hacia un lado (Klaphake 2006).

Un buche lleno (flecha) en un halcón peregrino-sacre híbrido

Figura 7. Un buche lleno (flecha) en un halcón peregrino-sacre híbrido. Foto proporcionada por Dunleavy vía Flickr Creative Commons. Haga clic en la imagen para ampliar.

En lugar de un buche verdadero, muchos búhos poseen una ampliación fusiforme del esófago (Figura 8) (Duke 1997).

Ampliación fusiforme o ensanchamiento del esófago de un búho

Figura 8. Ampliación fusiforme o ensanchamiento del esófago de un búho. Foto proporcionada por The Raptor Center, cortesía de la Dra. Julia Ponder. Haga clic en la imagen para ampliar.

Estómago

Las aves carnívoras y piscívoras consumen alimentos relativamente grandes y suaves que son relativamente simples de digerir y por lo tanto el estómago del ave rapaz está adaptado para el almacenamiento (Hilton 1999, Klasing 1998). Macroscópicamente, el proventrículo grande y tubular o estómago glandular se une con el ventrículo o molleja que es relativamente pequeño y en forma de saco (Figura 9) (Klaphake 2005, Langlois 2003, Denbow 2000, McLelland 1979). El istmo o zona intermedia es a menudo difícil de identificar (Gussekloo 2006, Langlois 2003). La región pilórica que conduce al duodeno se encuentra en la parte craneal del ventrículo (Murray 2014, King y McLelland 1984). El estómago aviar está inervado por los nervios vagos, el plexo celíaco y el plexo mesentérico craneal (Wade 2008). La arteria celíaca suministra sangre al proventrículo y el ventrículo (Wade 2008).

Estómago en forma de saco del búho cornudo

Figura 9. Estómago en forma de saco del búho cornudo (Bubo virginianus). Foto proporcionada por The Raptor Center, cortesía de la Dra. Julia Ponder. Haga clic en la imagen para ampliar.

Al igual que el esófago, el proventrículo es también altamente distensible debido a la presencia de pliegues longitudinales (Figuras 10 y 11) (McLelland 1979). Las papilas de las glándulas gástricas también son visibles en la superficie de la mucosa del estómago. A pesar que las papilas están distribuidas de forma difusa en la mayoría de las aves, estas estructuras están organizadas en secciones longitudinales en los búhos (Langlois, 2003). Se ha descubierto que el revestimiento del proventrículo está compuesto por epitelio columnar altamente glandular en el buitre dorsiblanco africano (Gyps africanus) (Houston y Cooper 1975).

Imagen de una necropsia general que ilustra los pliegues longitudinales (flecha) del proventrículo de un águila calva americana

Figura 10. Imagen de una necropsia general que ilustra los pliegues longitudinales (flecha) del proventrículo de un águila calva americana (Haliaeetus leucocephalus). Foto proporcionada por el Dr. Scott Ford. Haga clic en la imagen para ampliar.

Primer plano de la superficie mucosa del proventrículo de un águila calva americana

Figura 11. Primer plano de la superficie mucosa del proventrículo de un águila calva americana (Haliaeetus leucocephalus). Foto proporcionada por el Dr. Scott Ford. Haga clic en la imagen para ampliar.

Las capas musculares del proventrículo y el ventrículo consisten en una capa interna circular gruesa y una capa longitudinal externa (Figura 12) (Wade 2008, Denbow 2000, Duke 1997 McLelland 1979). El músculo ventricular está poco desarrollado y carece de los músculos gruesos y finos característicos del estómago de las aves granívoras (Wade 2008, Langlois 2003, Denbow 2000, Duke 1997, McLelland 1979).

Sección transversal del estómago en un búho cornudo

Figura 12. Sección transversal del estómago en un búho cornudo (Bubo virginianus). Foto proporcionada por The Raptor Center, cortesía de la Dra. Julia Ponder. Haga clic en la imagen para ampliar .

La capa protectora de la cutícula o capa protéica es desgastada y reemplazada de forma continua en las aves de la familia Falconidae (Denbow 2000, McLelland 1979). La capa protéica está ausente en algunas aves rapaces como el buitre dorsiblanco africano (Figura 13) (Houston y Cooper 1975).

Imagen de una necropsia de un águila calva americana

Figura 13. Imagen de una necropsia de un águila calva americana (Haliaeetus leucocephalus) en la que se observa la ausencia de una cutícula o capa protectora protéica en el ventrículo o molleja. Foto proporcionada por el Dr. Scott Ford. Haga clic en la imagen para ampliar.

La digestión mecánica de los alimentos no se produce en ninguna etapa en el tracto gastrointestinal del ave rapaz. En cambio, los alimentos se descomponen en su totalidad por la digestión química (King y McLelland 1984). El contenido gástrico tienen un pH de 1.0-2.0 en los buitres y de 2.5-5.0 en la lechuza común (Tyto alba) y el cernícalo común (Falco tinnunculus) (Duke 1975, Houston y Cooper 1975).

Tracto intestinal

Debido a la función universal de los intestinos en la digestión enzimática y la absorción de nutrientes, hay menos variabilidad en este segmento del tracto gastrointestinal aviar (Figura 14) (Denbow 2000, Klasing 1998, Duke 1986, King y McLelland 1984). Los intestinos de las aves son relativamente cortos en comparación con los intestinos de los mamíferos. Adicionalmente, las aves carnívoras poseen un tracto intestinal más corto en comparación con las aves granívoras (Denbow 2000, Klasing 1998, McLelland 1979). Hay algunas excepciones a esta regla general. El cernícalo americano (Falco sparverius) tiene un duodeno relativamente grande y el águila pescadora (Pandion haliaetus ) tiene un tracto intestinal extremadamente largo que está organizado en varios segmentos pequeños.

Imagen de una necropsia general que ilustra el tracto intestinal de un águila calva americana

Figura 14. Imagen de una necropsia general que ilustra el tracto intestinal de un águila calva americana (Haliaeetus leucocephalus). Foto proporcionada por el Dr. Scott Ford. Haga clic en la imagen para ampliar.

El asa duodenal se encuentra justo distal al estómago, en la superficie derecha del ventrículo. En la mayoría de las aves rapaces, el duodeno tiene forma de U. Sin embargo, en el milano real, el cernícalo y el halcón peregrino, el duodeno está organizado en una espiral en forma de caracol.

El páncreas se encuentra entre el duodeno ascendente y descendente y se extiende sobre la mitad de la longitud del asa duodenal en los strigiformes y es aún más pequeño en las aves de presa diurnas (Figura 15) (Klaphake 2006). Varios conductos biliares y pancreáticos se abren cerca del extremo distal del duodeno ascendente en la mayoría de las especies aviares (Figura 16) (Wade 2008).

El páncreas se encuentra dentro del asa duodenal en forma de U de un búho listado

Figura 15. El páncreas se encuentra dentro del asa duodenal en forma de U de un búho listado (Strix varia). Foto proporcionada por The Raptor Center, cortesía de la Dra. Julia Ponder. Haga clic en la imagen para ampliar.

Conducto biliar común y pancreático en un águila calva americana

Figura 16. Conducto biliar común y pancreático en un águila calva americana (Haliaeetus leucocephalus). Foto proporcionada por el Dr. Scott Ford. Haga clic en la imagen para ampliar.

El yeyuno y el íleon se organizan en una serie de asas estrechas en forma de U. Estas asas intestinales se encuentran en el borde del mesenterio dorsal en la parte derecha de la cavidad celómica (Wade 2008). En el cernícalo y el halcón peregrino, el yeyuno e íleon forman una doble espiral intestinal. La porción más distal del íleon está organizada en forma de un asa pequeña supracecal en pocas aves rapaces, incluyendo aves de la familia Falconidae (King y McLelland 1984, McLelland 1979).

La mucosa del intestino delgado tiene vellosidades alineadas con epitelio cilíndrico que contiene muchas células caliciformes (Houston y Cooper 1975). Estas vellosidades son más desarrolladas y en forma de dedos en las aves rapaces a comparación de otras especies de aves (Houston y Cooper 1975). El nervio intestinal, que es único en las aves, corre a lo largo del intestino delgado y grueso (Wade 2008). El nervio intestinal es considerado análogo al ganglio prevertebral de los mamíferos y contiene fibras autonómicas simpáticas y parasimpáticas (Wade 2008). Las arterias celiaca, mesentérica craneal y mesentérica caudal proporcionan suministro de sangre a los intestinos (Wade 2008).

Ciego

Los ciegos surgen al nivel de la unión del íleon y el recto (Wade 2008). Estas estructuras están ausentes o son rudimentarias en las aves rapaces diurnas. Estos ciegos linfoides son órganos cortos y redondeados, de unos 4 mm de longitud y no juegan ningún papel en la digestión (Figura 17) (Gussekloo 2006).

Los ciegos cortos y redondeados de un águila pescadora

Figura 17. Los ciegos cortos y redondeados de un águila pescadora (Pandion haliaetus) tienen un lumen pequeño y consisten sólo de tejido linfoide. Foto proporcionada por The Raptor Center, cortesía de la Dra. Julia Ponder. Haga clic en la imagen para ampliar.

Por el contrario, el ciego del búho es relativamente grande y bien desarrollado, mide de 4-11 cm de largo y tiene una porción distal bastante grande que contiene células caliciformes y glándulas secretoras (Figura 18) (Klasing 1998, Duke 1986, McLelland 1979). Las arterias celíacas y craneal mesentérica proporcionan el suministro de sangre (Wade 2008). La investigación ha demostrado que estos ciegos glandulares son importantes en la conservación del agua en el búho cornudo (Bubo virginianus) (Duke et al 1981). Las heces cecales, que son eliminadas con menos frecuencia que las heces rectales, se observan periódicamente en los búhos. Estas heces suaves y muy oscuras no deben confundirse con diarrea (Murray 2014, Duke 1986, Duke et al 1976).

Se teoriza que los ciegos grandes y bien desarrollados de los búhos desempeñan un papel en la conservación del agua

Figura 18. Se teoriza que los ciegos grandes y bien desarrollados de los búhos desempeñan un papel en la conservación del agua. En un experimento tras la eliminación de los ciegos en el búho cornudo, las aves bebieron significativamente más agua durante los días 8 al 15 después de la operación (Duke et al1981). Foto proporcionada por The Raptor Center, cortesía de la Dra. Julia Ponder. Haga clic en la imagen para ampliar.

Recto y cloaca

El íleon continúa a través de un esfínter muscular y se comunica con en el intestino grueso el cual es relativamente corto y recto y se encuentra en la pared dorsal de la cavidad del cuerpo (Wade 2008, Gussekloo 2006). El recto luego termina en la parte coprodeal de la cloaca. A diferencia de los mamíferos, el recto aviar tiene numerosas vellosidades planas, muy pocas criptas y pocas células caliciformes. Se ha observado la anti-peristalsis del colon en las aves rapaces y presumiblemente juega un papel importante en la reabsorción de agua (King y McLelland 1984).

La arteria mesentérica caudal suministra al recto (Wade 2008). La cloaca está inervada por el nervio intestinal y el ganglio o plexo cloacal, que surge del nervio pudendo y sigue el uréter hasta la cloaca dorsolateral (Wade 2008).

Heces

Las heces normales de las aves rapaces albergan una gran variedad de bacterias que son de esperarse de un carnívoro, incluyendo al Clostridium spp., bacterias aeróbicas como el coagulasa negativo Staphylococcus, coagulasa positivo Staphylococcus, Micrococcus sp., Streptococcus sp., Escherichia sp. y Salmonella spp. (Klaphake 2006, Battisti 1998). La flora normal de los buitres también consiste en gran parte de bacilos Gram negativos de la familia Enterobacteriaceae (Klaphake 2006, Lamberski et al 2003, Battisti 1998). Las aves rapaces también han sido implicadas como posibles reservorios de Campylobacter spp.

La evaluación cuidadosa de las heces puede proporcionar valiosa información clínica. Los excrementos normales son bien formados y tienen un centro negro rodeado de uratos blancos. Las heces de color verde esmeralda también se pueden observar cuando el tracto gastrointestinal ha estado vacío por unas pocas horas (Murray 2004, Klaphake 2006, Cooper 2002). Las heces pueden ser de color castaño o marrón y pueden ser pegajosas en una dieta de polluelos de un día de edad con un alto contenido de vitelo o yema en el saco vitelino. Las heces pueden tener una apariencia amarillenta y granular cuando las aves consumen carne blanca y grasa (Murray 2014, Joseph 2006). Las heces acuosas se pueden observar en las aves a las que no se les ofrece el material adecuado para la formación de la egagrópila (vea la formación y regurgitación de egagrópilas a continuación) (Murray 2014, Cooper 2002).

Secuencia de la contracción

La secuencia de la contracción gastroduodenal en las aves rapaces es más simple en comparación con la descrita en las aves granívoras. Las ondas peristálticas se mueven directamente desde el proventrículo, pasando a través del istmo hacia el ventrículo y finalmente al duodeno (Murray 2014, King y McLelland 1984).

Formación de la egagrópila y su regurgitación

La formación de la egagrópila se produce en el ventrículo. La egagrópila es una masa compacta de material indigerible como la piel, las plumas, los granos, los huesos, los dientes, las escamas y las garras. Incluso la quitina está presente en las egagrópilas de algunas aves como el cernícalo americano (Akaki y Duke 1998, Poole 1989, Murray 2014). A comparación con los falcónidos, las egagrópilas de los búhos contienen más material óseo, a veces incluso esqueletos completos, ya que los jugos digestivos de los búhos son menos ácidos que en las otras aves rapaces (Figura 19). Otras rapaces también tienden a desplumar su presa a un mayor grado que los búhos (Murray 2014, Duke et al 1975).

 Egagrópila abierta de un búho que contiene en el centro el cráneo de un murciélago

Figura 19. Egagrópila abierta de un búho que contiene en el centro el cráneo de un murciélago. Foto proporcionada por Tom Brandt vía Flickr Creative Commons. Haga clic en la imagen para ampliar.

La breve fase inicial de la formación de la egagrópila consiste en las contracciones musculares que eliminan el líquido del material indigerible presente dentro del ventrículo. Esto es seguido por 5 a 6 horas de compactación de la egagrópila. Aproximadamente 12 minutos antes de expulsar la egagrópila, las contracciones ventriculares aumentan en frecuencia y amplitud para empujar la egagrópila dentro del esófago inferior (Figura 20). Desde aquí, las ondas antiperistálticas mueven la egagrópila hacia la orofaringe. La expulsión oral de la egagrópila se llama egestión o regurgitación. Las contracciones musculares abdominales y la motilidad duodenal no están involucradas en este proceso (Murray 2014, Langlois 2003, Denbow 2000, Duke 1997).

La mayor parte del tiempo involucrado en la formación y egestión de la egagrópila, es dedicado en la compactación de los materiales no digeribles

Figura 20. La mayor parte del tiempo involucrado en la formación y egestión de la egagrópila, es dedicado en la compactación de los materiales no digeribles. Crédito del diagrama: Dra. Christal Pollock. Haga clic en la imagen para ampliar.

Cuando un ave rapaz está a punto de producir una egagrópila, esta cierra los ojos y no vuela. En los búhos, el disco facial se estrecha o se alarga. En el momento de la expulsión, el cuello se extiende hacia arriba y afuera, el pico se abre y la egragópila es expulsada sin ningún tipo de movimientos (Figuras 21 y 22).

Búho del Ártico con el pico abierto justo antes de explusar una egagrópila

Figura 21. Búho del Ártico (Bubo scandiacus) con el pico abierto justo antes de explusar una egagrópila. Foto proporcionada por Ingrid Taylar vía Flickr Creative Commons.

 Búho campestre egurgitando una egagrópila

Figura 22. Búho campestre (Asio flammeus) regurgitando una egagrópila. Foto proporcionada por Bryce Robinson vía Ornithologi

La egagrópila fresca es una estructura oval que es firme pero elástica, ligeramente húmeda y sin olor. La superficie está normalmente revestida por una capa delgada de moco y los fragmentos grandes o duros generalmente están envueltos dentro de pedazos suaves como la piel o las plumas. Las aves rapaces que son alimentadas ratones blancos de laboratorio, producen egagrópilas de color marrón. Las egagrópilas regurgitadas de las aves silvestres tienden a ser más oscuras debido al color de la piel y las plumas (Murray 2014).

Es importante monitorear la egestión de egagrópilas en las aves rapaces ya que la inhabilidad de producir una egagrópila puede indicar una disfunción del tracto gastrointestinal (Murray 2014). El intervalo promedio entre la alimentación y la egestión en los búhos, varía de 10 a 13 horas. En los halcones el intervalo promedio es de 19.5 a 23.5 horas. Los búhos producen una egagrópila con cada comida, mientras que los halcones pueden consumir más de una comida antes de regurgitar una egagrópila (Klaphake 2006, Duke et al 1976a). La mayoría de las egagrópilas son expulsadas antes de la media mañana o después de matar a sus presas, pero siempre antes de la primera comida del día (Duke 1980, Duke et al 1976a, Kostuch y Duke 1975).

Estrategías digestivas

Incluso entre las aves de presa, se pueden observar diferencias específicas en el tracto gastrointestinal. Las aves que utilizan un modo de “persecución” de la presa, requieren de velocidad y agilidad para capturar a sus presas en vuelo. Estas especies, como las aves accipitriformes (Accipiter spp.), el halcón peregrino (Falco peregrinus) y la lechuza común (Tyto alba), tienen tractos gastrointestinales ligeros en relación con el tamaño del cuerpo. Estas aves compensan el peso del tracto gastrointestinal con músculos de vuelo bien desarrollados. La digestión es relativamente rápida debido a la reducción en la longitud del tracto gastrointestinal y el aumento de la velocidad de flujo del bolo alimenticio, por lo tanto, estas aves son más dependientes de los alimentos altamente digestibles (Barton y Houston 1996).

Las especies que utilizan un modo de “forrajeo”, como los gavilanes y el cárabo común (Strix aluco), tienen una digestión relativamente lenta y tractos gastrointestinales relativamente grandes y pesados (Barton y Houston 1996).

Resumen

Hay diferencias específicas en la anatomía y la fisiología digestiva de los carnívoros y los piscívoros. Debido a que los carnívoros ingieren alimentos relativamente grandes y suaves, el estómago del ave rapaz es muscular, tiene una pared delgada y está adaptado más para el almacenamiento, con una forma de saco. En comparación con los granívoros, los herbívoros y los insectívoros, la secuencia de contracción gastroduodenal en las avez rapaces es bastante sencilla. Las ondas peristálticas se mueven directamente desde el proventrículo al istmo, luego pasan por el ventrículo y finalmente por el duodeno. Todas las aves rapaces también muestran una fase final compleja de la digestión gástrica en la que una masa compactada de material indigerible (egagrópila) es formada y expulsada. La egestión, también conocida como regurgitación, se produce en el ventrículo.

Referencias