Presentación Clínica: Síndrome de «Piernas Rojas» en las Ranas

Entendiendo la enfermedad

El síndrome de piernas rojas, también conocido como la «enfermedad del vientre rosa» o dermatosepticemia bacteriana, es una de las condiciones clínicas más comunes de las ranas en cautiverio (Wright 2012, Densmore y Green 2007). Asociado con la septicemia bacteriana hiperaguda a aguda, el síndrome de piernas rojas generalmente es una enfermedad de los animales en cautiverio, aunque la condición también se ha implicado en raras mortalidades masivas de anfibios silvestres (Densmore y Green 2007, Wright y Whitaker, 2001).

Hallazgos clínicos

El anfibio afectado a menudo es presentado con lesiones en la piel de color rosa o rojo en las zonas pálidas del cuerpo (Figura 1). Signos adicionales pueden incluir el letargo, anorexia, prolapso del estómago o tejido cloacal, hemoptisis, espasmos o convulsiones y la muerte súbita (Densmore y Green 2007).

Red leg in a frog.

Figura 1. Síndrome de piernas rojas en un sapo Americano (Bufo americanus). Crédito de la foto: Dr. Ken Harkewicz

El eritema causado por la vasodilatación, la congestión y la hemorragia es un hallazgo común del examen físico y ocurre con mayor frecuencia en las extremidades posteriores o el vientre (Densmore y Green 2007). La ulceración hemorrágica de la piel en las puntas de los dedos del pie en ocasiones progresa hasta los huesos expuestos de las falanges o a los dígitos desprendidos (Wright y Whitaker, 2001). Hallazgos adicionales pueden incluir mandíbulas ulceradas, vesículas hemorrágicas, hidroceloma, edema subcutáneo de los miembros superiores y abdomen ventral, prolapso del estómago o cloaca, tetania y/o la parálisis flácida (Wright 2012). Las lesiones oculares también pueden estar presentes y pueden incluir el edema corneal, hipopión, endoftalmitis y el exoftalmos (Wright y Whitaker, 2001).

Los resultados de la necropsia pueden incluir un exudado celómico fibrinocellular o sanguíneo, esplenomegalia, nefritis, gastroenteritis dilatativa, así como petequias y equimosis en los músculos esqueléticos, las articulaciones, las superficies mesoteliales celómicas y casi cualquier órgano en el que los trombos vasculares y émbolos bacilares se puedan desarrollar (Wright y Whitaker 2001).

Patogénesis

Historicamente este síndrome era sinónimo de la infección por Aeromonas hydrophila , sin embargo, la enfermedad también puede estar asociada con Flavobacterium al igual que con otros bacilos Gram-negativos incluyendo las Pseudomonas spp., Citrobacter freundii, Proteus vulgaris, Klebsiella y Salmonella (Wright 2012, Drake et al, 2010, Densmore y Green 2007, Wright 2001). Las bacterias Gram-positivas como el Enterococcus, Streptococcus y Staphylococcus aureus también han sido vinculadas al síndrome de piernas rojas (Drake et al 2010, Densmore y Green 2007).

El síndrome de piernas rojas se asocia a menudo con un cuidado y manejo incorrecto, como la falta de mantenimiento del sustrato, la mala calidad del agua, la sobrealimentación o la falta de filtración. Una historia detallada puede identificar los déficits en la dieta, el manejo y el cuidado que se pueden corregir y así posiblemente, prevenir la propagación de la enfermedad dentro de una colección.

Otros factores de riesgo incluyen los daños mecánicos a la piel, estrés del transporte, la reciente adquisición, la exposición a otros animales infectados y/o los niveles bajos de vitamina A en la dieta (Wright 2012, Drake et al 2010).

Susceptibilidad

Todos los anuros de cualquier edad son susceptibles y no hay predisposición de género (Wright 2012). La susceptibilidad varía entre las especies (Wright y Whitaker, 2001). Ya que la enfermedad se transmite más fácilmente en el agua, las especies acuáticas tienden a ser más propensas al síndrome de piernas rojas. Las especies terrestres como los sapos, excepto durante los períodos de apareamiento en el agua, son menos propensas a contraer y contagiar la infección. El hacinamiento de ranas en ambientes pequeños con mala calidad del agua y filtración también facilita la transmisión de un individuo a otro.

Pronóstico

El pronóstico para el síndrome de piernas rojas es a menudo bastante pobre y se asocia con altas tasas de mortalidad que van desde el 81% al 100% (Wright 2012, Drake et al 2010). La posibilidad de supervivencia mejora si el anfibio todavía está comiendo y solo muestra petequias leves en el
examen físico (Wright 2012). Si la enfermedad es diagnosticada temprano en su curso y el tratamiento se empieza de forma temprana, el pronóstico es mejor.

Puntos clave del cuidado de emergencia

La atención critica del paciente sospechoso tiene como objetivo prevenir la propagación de la infección a compañeros de jaula asintomáticos y las prácticas de bioseguridad estrictas son esenciales para el éxito (Baitchman y Pessier 2013, Wright 2012). Utilice un par de guantes nuevos para el manejo de cada animal y cámbiese los guantes antes de pasar entre los diferentes terrarios/acuarios (Baitchman y Pessier 2013).

Elimine la infección primaria con el tratamiento de los presuntos patógenos (Wright 2012). Se recomienda el uso de antibióticos empíricos parenterales de amplio espectro para cualquier anfibio con sospecha de septicemia y una variedad de regímenes se han descrito para los anuros que sufren del síndrome de piernas rojas (Tabla 1) (Wright 2012, Densmore y Green 2007, Wright y Whitaker 2001). Incluya la oxitetraciclina si se sospecha de clamidofilosis (Wright 2012). La amikacina inyectable (Amikacin Sulfate Injection, Teva Pharmaceuticals) se puede administrar por vía transdérmica (2.5 mg/kg cada 48 horas) sobre el dorso. Las fluoroquinolonas son también una opción potencial, sin embargo, el pH alcalino de la enrofloxacina inyectable (Baytril 2.27%, Bayer Health Care) hace que sea extremadamente cáustica a los tejidos de los anfibios. Diluya la enrofloxacina en solución salina estéril a una proporción de 1:1 y administre el antibiótico por vía tópica o por vía subcutánea a 10 mg/kg una vez al día (Baitchman y Pessier 2013). También puede ser necesaria la dilución de los medicamentos con agua estéril o solución salina para los propósitos de dosificación. La dilución de medicamentos con agua estéril o solución salina, de manera que un volumen medido fácilmente como 0.1 ml por dosis, también puede aumentar el éxito del tratamiento.

Tabla 1. Regímenes antimicrobianos para los anfibios con sepsis* (Carpenter 2013, Wright 2012)
Régimen Medicamento Dosis

* La dilución de los medicamentos con agua estéril o solución salina se requiere a menudo para fines de dosificación.
** El pH alcalino de la enrofloxacina inyectable la hace extremadamente cáustica a los tejidos de los anfibios. Diluya la enrofloxacina en solución salina estéril a una proporción de 1:1.

#1 Enrofloxacina** 10 mg/kg tópica o SC
#2 Amikacina 2.5 mg/kg tópica cada 48h en las especies acuáticas y las especies terrestres bien hidratadas
#3 Amikacina
betalactámico de tercera generación

Ex: Ceftazidima /td>

2.5 mg/kg tópica cada 48 horas
20 mg/kg SC, IM o tópica cada 48-72 horas
#4 Amikacina
Oxitetraciclina
2.5 mg/kg tópica cada 48 horas
50-100 mg/kg IM cada 48 horas
#5 Amikacina
Metronidazol
2.5 mg/kg tópica cada 48 horas
20 mg/kg PO cada 48 horas x 20 días O
50 mg/kg PO cada 24 horas x 3 días

La infección por Batrachochytrium dendrobatidis es un diagnóstico diferencial importante para el síndrome de piernas rojas. Un baño de itraconazol es el tratamiento de elección para B. dendrobatidis. Aunque el itraconazol puede tener efectos secundarios potencialmente tóxicos en muchas especies, la quitridiomicosis puede ser rápidamente fatal sin tratamiento (Holden et al 2014, Wright 2012).

Aloje a la rana en un ambiente limpio con toallas de papel humedecidas durante el tratamiento y proporcione atención de apoyo, incluyendo el apoyo nutricional, la fluidoterapia y el apoyo térmico para especies como la rana mono de cera (Phyllomedusa sauvagii) o la rana verde arborícola de Australia (Pelodryas caerulea). Estas especies requieren temperaturas por encima de la temperatura ambiental. La gran mayoría de las ranas se encuentran bien a temperatura ambiente más fría que los 22 °C (72 ° F).

Mantenga un balance adecuado de electrolitos con el uso de la solución Ringer’s para anfibios con un baño cada 24 horas (Wright 2012). Para proporcionar oxígeno suplementario, mantenga a los pacientes en bolsas de plástico transparentes que contengan una pequeña cantidad de solución Ringer’s para anfibios. La bolsa luego se infla con oxígeno. Los fluidos y el oxígeno se cambian periódicamente, a menudo tres veces al día, dependiendo del tamaño del paciente y el volumen de líquido y aire en la bolsa. Después de un período inicial de 8-14 horas de enfriamiento para frenar el crecimiento de bacterias, el proporcionar un área de asoleamiento para permitir la fiebre comportamental también puede estar indicado (Wright 2012).

Una vez que la atención de emergencia se ha proporcionado, refiera al paciente a un veterinario herpetólogo experimentado siempre que sea posible.

Diagnósticos diferenciales

Hay una variedad de patógenos que pueden cursar con signos clínicos similares al síndrome de piernas rojas. Los diagnósticos diferenciales importantes incluyen la quitridiomicosis, el ranavirus y la clamidofilosis (Tabla 2) (Densmore y Green 2007 ).

Tabla 2. Diagnósticos diferenciales para el síndrome de piernas rojas en los anfibios* (Wright 2012, Densmore y Green 2007, Wright y Whitaker 2001)
*Los diagnósticos diferenciales importantes están en negrita
D Degenerativo
A Anomalía
M Metabólico
N Neoplasia
Nutrición Hipovitaminosis A
I Infección Batrachochytrium dendrobatidis
Mucormicosis
Iridovirus
Ranavirus
Clamidofilosis
Micobacteriosis
Nematodiasis cutánea, lombrices redondas intestinales
Inflamación Irritación química (como la mala calidad del agua)
Infarto
T Trauma Trauma térmico (contacto con un sustrato calentado)
Trauma físico (incluyendo el estrés de ser manipulados)
Toxinas toxicosis por amoníaco

QUITRIDIOMICOSIS

El hongo quítrido Batrachochytrium dendrobatidis que no tiene hifas y produce zoosporas, es un patógeno que ha surgido recientemente y que causa la enfermedad infecciosa conocida como la quitridiomicosis (Tabla 3) (Stadler 2013, Stockwell et al 2012, Densmore y Green 2007). Este patógeno ha causado la disminución generalizada y dramática de la población de anfibios silvestres y en cautiverio en todo el mundo (Murphy et al 2015, Stadler 2013, Stockwell et al 2012, Densmore y Green 2007). A menudo el hongo quítrido es una condición primaria. Sin embargo, este también puede actuar como un organismo oportunista que causa infección fúngica secundaria en los individuos inmunocomprometidos.

CLAMIDOFILOSIS

La infección causada por bacterias del género Chlamydophila se ha reportado en los anuros silvestres y cautivos (Densmore y Green 2007). Los agentes etiológicos más comunes incluyen Chlamydophila psittaci y C. pneumoniae (Densmore y Green 2007). Los signos clínicos reportados incluyen petequias, descamación de la piel, hidroceloma, la acumulación de exceso de fluido en los sacos linfáticos, letargo y despigmentación cutánea (Densmore y Green 2007). El hígado, el bazo y los riñones se pueden encontrar agrandados y puede haber evidencia histológica de una marcada inflamación histiocítica o granulomatosa (Densmore y Green 2007). Regímenes de tratamiento recomendados incluyen la tetraciclina oral (150 mg/kg PO cada 24 horas por 5-7 días) (Carpenter 2013, Densmore y Green 2007).

RANAVIRUS

Los ranavirus son el grupo mejor descrito de virus patógenos de anfibios pertenecientes a la familia Iridoviridae (Densmore y Green 2007). Los ranavirus se asocian frecuentemente con mortandades y disminuciones agudas de la población en los anfibios silvestres y rara vez son aislados a partir de individuos clínicamente normales (Densmore y Green 2007). Los signos clínicos pueden incluir signos no específicos de enfermedad como el letargo y la anorexia, déficits neurológicos como la postura anormal del cuerpo o comportamiento de natación/pedaleo anormal, lesiones de la piel vesiculares o erosivas levantadas y el eritema. La piel roja se asocia a menudo con hemorragias petequiales o en brocha, particularmente alrededor de la boca o en la base de las extremidades posteriores (Densmore y Green 2007). La infección por Ranavirus se puede diagnosticar a través de un cultivo celular, PCR y/o histopatología (Densmore y Green 2007). Johnson y Wellehan (2005) han postulado que el aciclovir puede tener un uso clínico potencial en el control de la enfermedad.

Pruebas de diagnóstico

El síndrome de piernas rojas ha sido descrito como una de las enfermedades «más sobre diagnosticadas y mal diagnosticadas» en los anfibios (Densmore y Green 2007). Los hallazgos del examen físico pueden incluir muchos de los signos clínicos observados en muchos anfibios clínicamente enfermos como la hiperemia, hidroceloma, edema subcutáneo y/o prolapso (Wright 2012, Wright y Whitaker, 2001). Una parte importante del examen en la rana acuática también debe incluir pruebas de calidad del agua. Los niveles de amoníaco y pH deben ser evaluados para descartar la irritación tópica en la piel como una fuente de eritema.

Pruebas diagnósticas adicionales incluyen el cultivo microbiano y la citología.

  • Realice una prueba de citología, incluyendo montajes húmedos, en las raspaduras de la piel en busca de hongos y protozoos (Wright 2012). En raras ocasiones, la presencia de cuerpos elementales se pueden observar con tinción citológica sugiriendo clamidofilosis (Wright 2012).
  • Realice cultivos aeróbicos y anaeróbicos con antibiogramas a partir de la sangre cardíaca o el fluido celómico de animales afectados y no afectados (Wright 2012, Densmore 2007). Tenga en cuenta que las Aeromonas, incluyendo A. hydrophila, puede cultivarse en anfibios acuáticos y terrestres clínicamente normales (Drake et al 2010, Wright y Whitaker 2001).
  • El diagnóstico del síndrome de piernas rojas es poco fiable cuando se basa únicamente en los resultados de cultivos de muestras de necropsia. La invasión bacteriana post-mortem de los órganos se produce rápidamente en los anfibios y el cultivo no se debe intentar en anfibios que hayan muerto con 1 a 3 horas de antelación (Densmore y Green 2007).

Las pruebas avanzadas o confirmatorias puede incluir una biopsia de las lesiones para histopatología y el aislamiento viral si se sospecha de Ranavirus o cualquier otro virus (Wright 2012).

Terapia

Dependiendo de la causa subyacente, la cronicidad de la enfermedad y la eficacia del tratamiento, la terapia y manejo del síndrome de piernas rojas puede ser poco práctico o no tener mucho éxito en muchos casos (Densmore y Green 2007). Los resultados del cultivo y antibiograma pueden sugerir un cambio en la terapia antimicrobiana, aunque el régimen no debe cambiarse si el paciente parece estar respondiendo (Wright 2012). Considere la terapia antifúngica profiláctica cuando el paciente se coloca en antibióticos de amplio espectro para prevenir el crecimiento excesivo de organismos fúngicos oportunistas. Recuerde que la higiene es esencial; los pacientes deben ser devueltos a un recipiente limpio y desinfectado después de cada tratamiento (Stadler 2013).

El manejo adicional del caso debe centrarse en la educación del cliente y la mejora del cuidado y manejo específico para la especie. Considere la posibilidad de vaciar y desinfectar el terrario/encierro, reemplazando todos los accesorios y eliminando todo el sustrato, ya que estos pueden ser fuentes de reinfección (Wright 2012).

La nebulización con amonio cuaternario y desinfectante de biguanidina (F10SC Veterinary Disinfectant; Health and Hygiene) (1:250 diluido en agua cada 24 horas) fue descrito recientemente como un tratamiento adyuvante en las ranas tomate (Dyscophus guineti). La tasa de mortalidad en esta colección fue de aproximadamente 14.3%, mucho menor que el porcentaje promedio para este síndrome y los autores recomiendan este tratamiento como una vía potencialmente menos estresante para la administración del fármaco en las especies terrestres (Drake et al 2010).

Prevención y control

Las prácticas de cuarentena apropiadas son importantes. Se recomienda un mínimo de 30 días en los anfibios de bajo riesgo, sin embargo, una cuarentena de 60 a 90 días es ideal en muchas especies (Wright y DeVoe 2013). El cuidado, manejo y una dieta adecuada, incluyendo los niveles adecuados de vitamina A, también son importantes para mantener la piel de los anfibios sana (Wright 2012).

Renacuajos

En los renacuajos que sufren del síndrome de piernas rojas, el eritema y las petequias se observan en la piel del cuerpo ventral y lateral, así como en la cola. Las hemorragias también pueden estar presentes en los ojos de los renacuajos de rana toro (Wright y Whitaker 2001). Para el importante diferencial de quitridiomicosis , los renacuajos suelen estar infectados de forma subclínica, sin embargo, partes de la boca pueden estar afectadas. Para el diagnóstico, con hisopos se pueden recoger muestras de las piezas bucales de los renacuajos ya sea vivos o muertos (Stadler 2013).

Resumen

El síndrome de piernas rojas es una de las condiciones clínicas más comunes de las ranas en cautiverio. El hallazgo clásico en el examen físico es la hiperemia de las áreas pálidas del cuerpo, sin embargo, hay muchas otras anormalidades potenciales que van desde vesículas hemorrágicas y ulceración hasta la formación de edema subcutáneo y efusión celómica. El síndrome de piernas rojas también se conoce como dermatosepticemia bacteriana y esta condición es causada clásicamente por la infección por Aeromonas spp. La enfermedad también puede estar asociada con otras bacterias Gram-negativas o Gram-positivas. Otros factores de riesgo para este síndrome incluyen el manejo y cuidado inapropiado, lesiones en la piel, hipovitaminosis A y el estrés del transporte. La citología y cultivo microbiano son pruebas diagnósticas importantes, sin embargo, las muestras para el cultivo siempre deben ser recogidas inmediatamente después de la muerte si esta ocurre. Realice pruebas de calidad del agua para descartar la irritación tópica en las ranas acuáticas. Otros diagnósticos diferenciales importantes para el síndrome de piernas rojas incluyen la quitridiomicosis, el ranavirus y la clamidofilosis. El pronóstico para este síndrome es muy pobre y el tratamiento es generalmente menos exitoso que la prevención de la propagación de la enfermedad en un grupo. La bioseguridad es crucial y la educación al cliente debe centrarse en la mejora del manejo y cuidado. Los tanques o encierros también deben ser despojados de todo su contenido y deben ser desinfectados. Todos los accesorios en la jaula deben ser removidos y todo el sustrato debe ser reemplazado, ya que estos elementos pueden ser una fuente de reinfección. Los anuros afectados deben ser tratados de inmediato con antibióticos empíricos de amplio espectro. A menudo, los animales afectados son también tratados con medicamentos antimicóticos profilácticos para prevenir el crecimiento excesivo de organismos fúngicos oportunistas. Los pacientes deben ser devueltos a un recipiente limpio y desinfectado después de cada tratamiento.

Referencias y lecturas adicionales

Referencias

Baitchman EJ, Pessier AP. Pathogenesis, Diagnosis, and Treatment of Amphibian Chytridiomycosis. Vet Clin North Am Exot Anim Pract 16(3):669-685, 2013.

Carpenter JW, Marion CJ (eds). Exotic Animal Formulary, 4th ed. St. Louis, MO: Elsevier; 2013: 363.

Densmore CL, Green DE. Diseases of amphibians. ILAR Journal 48(3):235-254, 2007.

Drake GJ, Koeppel K, Barrows M. Disinfectant (F10SC) nebulization in the treatment of ‘red leg syndrome’ in amphibians. Vet Rec 166(19):593-594, 2010.

Johnson AJ, Wellehan JFX. Amphibian virology. Vet Clin North Am Exotic Anim Pract 8(1):53-65, 2005.

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Stadler C. Chytridiomycosis disease. American Association of Zoo Veterinarians Infectious Disease Committee Manual. Mayo 30, 2013. Disponible en http://c.ymcdn.com/sites/www.aazv.org/resource/resmgr/IDM/IDM_Chytridiomycosis_Disease.pdf. Consultado Julio 5, 2015.

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Lecturas adicionales

Pasteris SE, Guidoli MG, Otero MC, et al. In vitro inhibition of Citrobacter freundii, a red-leg syndrome associated pathogen in raniculture, by indigenous Lactococcus lactis CRL 1584. Vet Microbiol 151 (3-4):336-344, 2011.